La más desafiante y exigente prueba del mundo del motor está a la vuelta de la esquina, y sus participantes están preparando todo para afrontar el gran reto. Marc Coma tiene muy en mente que la victoria es su única alternativa este año, luego de obtener la victoria en dos ocasiones, el español afronta este nuevo reto con mucha valentía y optimismo.
“No sé si quien marca el límite es la propia prueba. Aunque yo le tengo respeto a todo, no le tengo miedo a nada”.
Coma se encuentra actualmente realizando los últimos ajustes a su vehículo, preparando el aspecto mecánico de su motocicleta, y estableciendo la estrategia para la prueba. “Los últimos días son los más duros porque hay que comprobar que todo esté a punto. Pasaré las Navidades con la familia y después ya viajaré hacia Argentina".
"No voy a competir bajo ninguna presión porque ésta se la pone uno mismo. Quizá lo que más note sea el cambio de cilindrada. He competido en el Mundial con la moto de 690cc y he estado preparando la de 450cc para el Dakar. Habremos hecho unos 50.000 kilómetros, más que nunca hasta ahora".
En lo que respecto a su nueva motocicleta, Coma asegura que muchos aspectos han sido modificados, pero que la confiabilidad se mantiene intacta.
“Hemos mantenido la fiabilidad, logrando que sea algo más rápida. El hecho de competir con motos de 450cc ha traído más marcas a la competición y se abre un amplio abanico de posibilidades para todos porque habrá mucha más competencia. Habrá más pilotos y las diferencias serán mínimas. Creo que serán los pequeños detalles los que decidirán la carrera. Cada año nos complican más la navegación y hay que tener muy en cuenta la altitud".