
La última participación de Ferrari en las 24 horas de LeMans fue hace más de 40 años. Eran épocas en las que la mítica firma del cavallino rampante aún estaba forjando su historia en el mundo de la competición. La novedad es que, atravesando actualmente serias dificultades con la FIA, Ferrari está evaluando muy seriamente su abandono de la Formula 1, y a donde se pasaría podría ser a la popular prueba de resistencia. Quizá solo se trate una advertencia a Max Mosley y compañía, pero es innegable que las relaciones entre el ente rector de la competencia y la firma italiana atraviesan un tenso punto.
El propio presidente de Ferrari, Luca Cordero Di Montezemolo; ha solicitado a su equipo un estudio de viabilidad del proyecto; y otro en relación a aspectos técnicos requeridos para LeMans. La prueba francesa no está en la jurisdicción de la FIA, por lo que el trato hacia la escudería italiana no sería tan áspero.

El último bólido con el que Ferrari compitió fue el Ferrari 333SP, pero ya con los italianos fuera de competencia. Otros equipos estuvieron a bordo del 333SP, como Moretti, Dallara y Scandia. Por más que las medidas de reducción presupuestal hayan sido revisadas, la marca de Manarello sigue disconforme, y persiste el riesgo de retiro de la F1, junto a otros posibles renunciantes como Renault, que antes los pobres resultados evalúa dedicarse a solamente manufacturar motores para otros equipos. Se dice que sin el apoyo de ING como principal patrocinador, las cosas son mucho más complicadas. Además, hay otras marcas interesadas en LeMans, como es el caso de Toyota y Mazda.