
El pasado viernes Ferrari presentó al Tribunal de Gran Instancia de París un pedido de anulación de las medidas propuestas por la FIA, ya que como sabemos está en clara oposición al límite presupuestario. Pero la firma italiana se ha ido de narices, ya que el juez de la entidad francesa ha desestimado dicha demanda; por la sencilla razón de que “no hay ningún daño inminente que haya que prevenir ni cambio manifestante lícito al que haya que poner fin”. Además el juzgado se ha declarado incompetente para juzgar el fondo del asunto.
Ferrari con estas acciones rompe su trato de favor ganado durante el Pacto de la Concordia de 1998. En él y de manera privada, la FIA otorgaba favores a la escudería italiana a cambio de su lealtad. Ese trato fue revisado hace tres años, y entres esos favores estaban más ingresos comerciales, reglas estables y poder de veto.
Habría que esperar que diga el siempre polémico Bernie Ecclestone, presidente de la Formula One Management (FOM), que rige los aspectos comerciales de la Fórmula Uno, aunque el británico ya ha hecho saber que “sentiría mucho el retiro de la competencia de Ferrari.”
Un piloto que se pronunció es justamente Fernando Alonso, de Renault; el tantas veces nuevo refuerzo de la escudería del caballino rampante. En Montecarlo, el asturiano declaró que tiene miedo a que desaparezca la Fórmula Uno, tras las disputas entre la FIA y los equipos.