
La escudería McLaren-Mercedes compareció ayer en París ante el Consejo Mundial de la FIA (Federación Internacional del Automóvil) para dar cuenta de las reiteradas mentiras durante el GP de Australia, que acarrearon la descalificación de su piloto Lewis Hamilton.
Existía la posibilidad, en palabras del mismísimo Bernie Eclestone, de que se le aplique la pena máxima a la escudería. Sin embargo se han librado por esta vez, ya que la FIA solamente les hizo llegar una última advertencia: si vuelven a incurrir en conductas similares en el transcurso de 12 meses, se les impondrá una sanción consistente en la suspensión de tres carreras.
Vaya que han salido bien librados, ya que la violación del artículo 151c del Código Deportivo Internacional ciertamente era un hecho grave.
Probablemente los altos mandos del ente rector hayan quedado “conmovidos” con las palabras de Martin Whitmarsh, sucesor de Ron Dennis en la capitanía del equipo McLaren, ya que la FIA afirma haber percibido “de un modo honesto y abierto” los alegatos del ejecutivo.