La semana pasada, en el último día de test en el Circuito de Jerez, tuvo lugar el primer pique del año entre los dos grandes favoritos para hacerse con los laureles de la temporada 2009 en Fórmula 1. Los dos mejores pilotos del mundo, ciertamente. Lewis Hamilton y Fernando Alonso fueron protagonistas del “duelo”… y no me digan que no lo tomaban así, siendo pilotos de tal nivel.
El que acaparó la atención fue el británico, que cegado por ver al asturiano encaramado a lo más alto de la tabla de tiempos con un R29 que hasta entonces parecía que no funcionaba, se puso como meta superar como fuera el tiempo de Fernando.
Seguramente las órdenes de McLaren eran claras y rotundas: superar el 1:19.846 que Alonso había marcado en la 3ª de una tanda de 9 vueltas. Quedaban apenas tres minutos para el final de los test cuando Lewis saltó a pista con lo poco que quedaba de combustible en su McLaren, dispuesto a hacer un mejor tiempo que el español. El resultado: un 1:19.632 que le daba el mejor tiempo. Para el recuerdo la vehemencia con que Lewis se esforzó por superar al piloto de Reanult.
No tendrá un valor determinante, pero (¡que duda cabe!) es un sabroso adelanto de lo que se viene. Realmente un condimento especial para aguardar el comienzo de la Temporada 2009: muy probablemente un duelo de proporciones épicas entre estos grandes pilotos.