
La Grand Prix Commission tiene sobre la mesa una serie de propuestas para contener y reducir los costes de la categoría de MotoGP, que se han disparado de tal forma que se corre el peligro del llegar a un colapso económico por falta de recursos.
Tres son las grandes medidas que se quieren tomar: limitar a una sola la moto por piloto, eliminar los costosísimos frenos de carbono por unos convencionales de acero, y establecer una duración mínima de los motores, que será de tres carreras, no pudiendo cambiarse antes de ese periodo, al estilo de lo que se ha venido haciendo en la F-1. Las propuestas cuentan con el visto bueno de la MSMA (Asociación de Equipos), por lo que su aprobación será inminente.